Desarrollo cognitivo y psicolingüístico en la alfabetización
Ricardo García Balderas
Elementos
del desarrollo cognitivo que se involucran en el proceso de la alfabetización:
è Memoria: La neuropsicología y la ciencia cognitiva han hecho imprescindible la ampliación
de la definición de memoria. En ella se debe incluir todo el conocimiento
adquirido, recuperado y utilizado sin el uso de la conciencia. Además, debe
incluir las destrezas motoras así como el conocimiento perceptivo, la mayoría
de la cual se utiliza inconscientemente. En resumen, la memoria incluye un
enorme trasfondo de experiencia que el organismo ha almacenado a través de su
vida en el sistema nervioso para adaptarse al medio, ya sea si este es
consciente o no.
è Atención: En el caso de la atención, su característica fundamental es la
asignación de recursos neuronales en el procesamiento de información. La
focalización, la selectividad y la exclusividad son atributos de la atención
que se logran gracias a la activación de ciertas redes neuronales dentro de una
mirada de conexiones que se entrecruzan y se sobreponen. La asignación
selectiva de estas redes permite analizar un estímulo discreto de relevancia
biológica. Por lo tanto, la atención está implicada directamente en la
recepción activa de la información, no sólo desde el punto de vista de su
reconocimiento, sino también como elemento de control de la actividad
psicológica.
La
capacidad selectiva de la atención permite comprender el mundo que se presenta
con múltiples estímulos simultáneos. En el caso del ser humano, éste puede
dirigir su atención hacia el mundo interior que, aunque se encuentra fuera del
contexto de los estímulos sensoriales del medio, no deja de estar poblada de
información. Cuando pensamos tomamos en consideración aquello que se asienta
presente y, metafóricamente podemos decir que dirigimos nuestra mirada hacia
dentro.
è Lenguaje: El lenguaje en sentido amplio incluye un léxico (capacidad semántica)
y una sintaxis (un sistema formal para manipular símbolos). Es considerado el “espejo
de la mente” y se basa en una gramática combinatoria diseñada para comunicar un
número ilimitado de pensamientos. No existe una operación mental que el
lenguaje no pueda reflejar. Se utiliza en tiempo real mediante la interacción
del examen de la memoria y la aplicación de reglas. Se implementa en una red de
regiones del centro del hemisferio cerebral izquierdo, que debe coordinar la
memoria, la planificación, el significado de las palabras y la gramática.
è Léxico y memoria del trabajo: De acuerdo con Joaquín Fuster, el significado de la expresión del
lenguaje, al igual que la ejecución de una acción dirigida por una meta, está
precedido por la formulación mental de un plan o de un esquema más amplio que
la intención destinada, por más que sean simples o mal definidos. Tal plan está
hecho por componentes léxicos de unidades cognitivas ejecutivas, en particular
verbos. Lo que quiere decir que el cerebro del parlante debe tener la
posibilidad de acceder a un léxico y tener la capacidad de memoria de trabajo.
La dinámica cortical de la sintaxis requiere la participación de estos dos
mecanismos neuronales que se encuentran en el lóbulo frontal del cerebro. Sin
ellos, la capacidad de organizar palabras con significado sería nula y la
funcionalidad sintáctica del lenguaje se perdería. La incapacidad de acceder a
la red cortical que contienen los componentes léxicos ejecutivos hace imposible
la expresión de un lenguaje con significado. Este proceso evolutivo dio pie a
la conciencia. El paso crítico para una conciencia de orden superior dependió
del surgimiento evolutivo de conectividades neuronales paralelas (reentrantes)
entre estas estructuras y las áreas que son responsables de la formación de
concepto.
è Percepción: Las sensaciones más relevantes a los intereses del individuo, en un
momento dado, son comparadas con experiencias anteriores y procesadas de forma
más compleja. El resultado del procesamiento de la sensación es que los
neurocientíficos denominan percepción. La percepción, pues, es el proceso que transforma
la sensación en una representación capaz de ser procesada cognitivamente.
Según
Fuster, cada percepción es un evento histórico y la categorización de una
impresión sensorial actual estaría enteramente determinada por memorias
previamente establecidas. Este punto de vista es mucho más plausible sí
aceptamos que todas las sensaciones, aun las más elementales son la
recuperación de una forma de memoria ancestral, memoria filogenética o memoria
de la especie.
è Inteligencia: En el caso de la inteligencia humana, Fuster opina que es la
culminación de la evolución de un mecanismo cerebral dedicado a la adaptación
del organismo a su ambiente. Su evolución ha ocurrido en un continuo evolutivo
de los medios para adaptarse al mundo. En humanos, la adaptación al mundo
involucra e incluso requiere la persecución de metas que transciendan al
individuo. Estas metas están basadas en el procesamiento de una gran cantidad
de información que se extienden sobre grandes expansiones de tiempo y espacio.
Por lo tanto, en principio, el desarrollo de la inteligencia humana es el
desarrollo de redes cognitivas y de la eficiencia con que éstas procesasen la
información. Fuster hace hincapié en señalar que, si la inteligencia es el
procesamiento de información cognitiva tocante a metas comportamentales o
cognitivas, el grado de inteligencia es la "eficiencia con la cual puede
ser procesada esta información". Eficiencia, en este caso, se refiere a la
habilidad para usar los medios disponibles, incluidos los conocimientos
previos, para atender metas como, por ejemplo, la solución de un problema.
Algunos
investigadores identifican la cognición con el conocimiento; sin embargo, es
preferible identificar a la cognición como un proceso que incluye todas sus
funciones. Al igual que en el aprendizaje, la diferencia entre conocimiento y
memoria es muy sutil. Fuster explica que, fenomenológicamente, el conocimiento
es la memoria de hechos y la relación entre estos hechos, los cuales al igual
que la memoria se adquieren a través de la experiencia. Una distinción entre la
memoria autobiográfica y el conocimiento reside simplemente en la presencia o
ausencia de una limitación temporal; el contenido de la memoria tiene esta
limitación, mientras que el conocimiento no. La memoria nueva tiene fecha y se
somete a un proceso de consolidación antes de ser almacenada permanentemente o
convertirse en conocimiento. El conocimiento establecido es sin tiempo, aunque
su adquisición y contenido pueda ser fechado. El conocimiento, para ser
utilizado posteriormente, se ha de almacenar en el sistema cognitivo, donde sus
funciones comparten el mismo sustrato celular así como sus conexiones
neuronales.
Elementos del desarrollo psicolingüístico que se
involucran en el proceso de la alfabetización:
è Factores psicológicos y neurológicos que capacitan a los humanos para:
a)
La adquisición del lenguaje.
b)
El deterioro del lenguaje.
è Uso del lenguaje.
è Comprensión del lenguaje.
è Producción del lenguaje.
è Funciones cognitivas y comunicativas del lenguaje.
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